El viaje a Madrid

oct. 9, 2009 No Comments Posted under: años 60

Bueno despues de un tiempo de silencio, hoy  me pongo a escribir.

Es cierto que han pasado muchos años y las situaciones que viví no las recuerdo muy bien, pero lo que escribo es a grandes rasgos vivencias que se quedan en la memoria por alguna razón.

Despues de un tiempo de vivir en Valladolid, me fuí a Madrid, con mi hermana mediana.

Encarna estaba casada, y tenia tres hijas,  yo estube poco tiempo con ellas,  me tenia que ir a Granada  con mis padres, mi hermana estaba encantada conmigo ya que le ayudaba con sus hijas,  y a mi  me gustó mucho Madrid, así que entre mi hermana y yo nos pusimos de acuerdo para convencer  a nuestros padres.

Cuando regresé a Granada tenia claro donde queria vivir.

Mi hermana vivia en el barrio de bilbao, era una barriada cerca del cementerio de la Almudena.

Recuerdo que me daba miedo pasar cerca, y mi hermana se reia de mi.

Por aquella epoca mis padres estaban considerando irse a vivir a Madrid, sobre todo por mi, sabian que me gustaba y que habia mas oportunidades de trabajo pare mi.

Mi hermana les dijo que se fueran a vivir con ellos y asi se ayudaban mutuamemte.

Como ya conté en entradas anteriores viviamos en casa de mi abuela asi que no teniamos  muebles  y lo que tenia mi madre ,se lo dejó a mi abuela.

solo hicimos las maletas y  nos mudamos a casa de mi hermana.

Durante el viaje que hicimos en tren, pasó algo que me impactó sobre manera. el tren era el correo, tenia por asientos, dos bancos enfrentados, en cada uno cabian sentadas cuatro personas.

En una de las paradas, subieron tres viajeros, dos hombres y una mujer,el mas joven llevaba a la mujer en sus brazos y el mayor le ayudaba ya que no se estaba quieta.

Mi padre se corrió hacia un lado para dejarles mas sitio, el hombre mayor se lo agradeció y le explicó que iban a madrid para que un medico atendiera a su hija porque al dar a luz se le fué la cabeza.

La chica daba unos gritos terribles y su marido y su padre no podian con ella.

Tubo que venir el revisor a ayudarles y mi padre aprovechó para pedirle si nos podiamos ir a otro compartimiento ya que yo estaba aterrada.

El revisor nos cambió a todos y dejó a los tres pasajeros solos en ese compartimiento, recuerdo como si fuera hoy a la chica con los ojos desorbitados diciendo a su padre que tenia trenzas en el sombrero.

Asi con el susto en el cuerpo fué mi entrada en Madrid.

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